ANDREA CHENIER

ESTRENO 7 de diciembre de 2017

Sinopsis

ACTO I

Jardín de invierno del Castillo de la familia de los Coigny en una provincia francesa, 1789

En el castillo de los Condes de Coigny, los sirvientes se afanan con los preparativos de la fiesta que se va a celebrar. Uno de ellos, Gérard, imbuido por las ideas revolucionarias del momento, ironiza sobre lo superfluo de un sofá azul y profetiza la próxima caída de la aristocracia. Entran la Condesa de Coigny, su hija Magdalena y la mulata Bersi, quienes se interesan por los preparativos de la fiesta que va a tener lugar en el castillo. Magdalena se retira para vestirse. Van llegando los distinguidos invitados, entre ellos un escritor, un músico y el desconocido joven poeta Andrea Chénier. Los invitados charlan sobre las nuevas ideas políticas que agitan París y ante las que todos muestran su rechazo. Cuando se sabe que entre los invitados se encuentra un poeta, le piden que recite algunos versos. Al principio, algo cohibido, Chénier rehúsa. Pero, cautivado por su belleza, accede ante los ruegos de Magdalena. El poeta improvisa unos versos apasionados inspirados en los ideales liberales y revolucionarios, que provocan el rechazo de los asistentes. Magdalena, que en un principio se había burlado del poeta, acaba estremecida por el discurso de  Chénier y le pide perdón. Éste, conmovido, se marcha. La fiesta continúa pero se ve repentinamente interrumpida por la aparición de un grupo de indigentes hambrientos que claman justicia, encabezados por Gérard. La indignación de todos es enorme. La Condesa despide a Gérard, quién responde con el significativo gesto de quitarse la librea de criado de la casa. Los demás lacayos del castillo echan a los indigentes. La Condesa, tras reponerse de un leve desvanecimiento, pide excusas a sus invitados y ruega que continúe la fiesta.

ACTO II

Paris, Junio 1794

Ha triunfado la revolución francesa y París se encuentra en el periodo conocido como «el terror». «Sansculottes» y «Carmañolas» se confunden con el pueblo. Uno de ellos, Mathieu, conocido con el sobrenombre revolucionario de «Populus», limpia un busto de Marat que se ha colocado en un altar. La mulata Bersi (convertida en «Merveilleuse» tras el triunfo de la revolución) habla con el «Increíble», (espía al servicio del nuevo gobierno) para saber si Robespierre mantiene un servicio de espionaje. El Increíble responde con evasivas y recela sobre si Bersi tiene algo que esconder. Ésta trata de disipar sus sospechas. Cerca del lugar, Andrea Chénier se encuentra con su amigo Roucher. Chénier informa a su amigo de que recibe cartas de una mujer misteriosa. Roucher lee una de las cartas y por el olor del papel sospecha que pueda ser de alguna prostituta. Con todo, Roucher le aconseja que, puesto que las autoridades se han vuelto en contra de Chénier, abandone el país con un pasaporte falso. El joven poeta, que en un principio rechaza la idea, acaba por convencerse de que sería lo mejor. Del Palacio de los Quinientos salen los representantes de la Nación y una gran multitud se agolpa a su paso aclamándolos, especialmente a Robespierre. Entre tanto el Increíble conversa con Gérard. Éste  le cuenta cuánto desea atrapar a Magdalena de Coigny y encomienda al Increíble la tarea de encontrarla. Gérard también vigila a Roucher y a Chénier, considerados sospechosos. Una comitiva de «maravillosas» se acerca. Una de ellas (Bersi) consigue acercarse a  Chénier sin ser vista y le trasmite un mensaje de parte de una mujer que, dice, corre un gran peligro y que muy pronto se pondrá en contacto con él. Al querer conocer el nombre de la misteriosa mujer, Bersi le responde que es Esperanza – el mismo nombre que firma las cartas que recibe el poeta-. Chénier accede, no sin las protestas de su amigo Roucher, que ve en todo ello una conspiración para tenderle una trampa y detenerle. Se hace la noche y todos se van marchando. Mathieu, cantando la «Carmañola», enciende una linterna en el altar de Marat. Luego se aleja.

El Increíble reaparece y se oculta en las sombras. Cuando todo se queda tranquilo y solitario, en el lugar indicado, aparece una mujer que acude a la cita prevista con Chénier. No es otra que Magdalena que, aterrada por los acontecimientos, acude en busca del amparo del poeta. A pesar del tiempo trascurrido, Chénier, asombrado, reconoce a Magdalena. La joven aristócrata le informa de que su familia ha perecido y le pide auxilio. El amor latente en sus corazones se inflama y, prometiéndose felicidad, se disponen a huir cuando son sorprendidos por Gérard, el antiguo criado de Magdalena. Gérard (que siempre ha estado enamorado de Magdalena en secreto), trata de llevársela, pero Chénier la defiende con un estoque que lleva oculto en el bastón y con el que hiere a Gerard. Roucher, que acude en socorro de su amigo, pone a salvo a la muchacha. En medio de la reyerta que mantienen Chénier y Gérard, éste reconoce al poeta y le avisa de que su nombre figura entre el listado de enemigos de la patria, por lo que le aconseja que deje el país. Chénier huye en lo que el Increíble regresa con refuerzos. Cuando pregunta a Gérard por su agresor, éste dice a todos no saber quién le ha atacado. Las culpas entonces recaen sobre los girondinos.

ACTO III                                                                 

El Tribunal Revolucionario

En una sala del Comité de Salud Pública, Mathieu, con poco éxito, arenga al pueblo para que den dinero a la causa revolucionaria con el fin de que la patria pueda defenderse de la guerra declarada por los extranjeros y por los franceses partidarios de la causa realista. Llega  Gérard, repuesto de sus heridas y Mathieu le cede la palabra. Gérard logra despertar el entusiasmo del auditorio y hacer que las mujeres presentes hagan donación de sus joyas. La vieja Madelón ofrece a su nieto al ejército revolucionario. Entra el Increíble e informa a Gérard de que Chénier ha sido apresado y le induce a firmar una acusación contra él. Gérard, que cuando fue herido por Chénier quiso salvar la vida del poeta, ahora lo acusa falsamente de traidor a la República. El espía parte con la acusación y llega Magdalena desolada, implorando clemencia a Gérard para salvar a su amado. El que fue criado de la joven aristócrata le declara entonces la pasión que siempre sintió por ella. Magdalena, presa de la angustia, se muestra dispuesta a entregarse a él si Gerard a cambio salva la vida de Chénier. Gérard se conmueve al fi­n y, arrepintiéndose de su infame acusación, promete interceder en favor del detenido. Llega la plebe que viene a presenciar los juicios públicos. Entran también el jurado, el fiscal y los procesados, a quienes no se les permite defenderse. Chénier consigue hacerse con la palabra e impresiona al pueblo en su favor. Gérard, arrepentido, se presenta como testigo, declarando que él acusó falsamente a Chénier. Con todo, Gerard, no consigue convencer al tribunal,  que condena a muerte a todos los procesados

ACTO IV

La prisión de St Lazare

En el patio de la prisión, acompañado por su amigo Roucher que ha ido a visitarle, Chénier escribe su último poema. Roucher abandona la prisión y acto seguido llegan Gérard y Magdalena. Ésta recuerda a Gerard el juramento que él le ha hecho en el que se compromete a posibilitar que Magdalena pueda cambiarse por una de las reclusas condenadas a muerte, que va a ser ejecutada al amanecer. Llega Chénier y Magdalena le cuenta sus intenciones. Ambos se vuelven a declarar su amor justo antes de ser llamados al cadalso donde serán ejecutados.

Reparto

Andrea Chénier

Yusif Eyvazov

Maddalena de Coigny

Anna Netrebko

Carlo Gérard

Luca Salsi

La Mulata Bersi

Annalisa Stroppa

La Condesa de Coigny

Mariana Pentcheva

Madelon

Judit Kutasi

 

 

Roucher

Gabriele Sagona

Pietro Fléville

Costantino Finucci

Fouquier Tinville

Gianluca Breda

Mathieu

Francesco Verna

El Increibile

Carlo Bosi

El Abate

Manuel Pierattelli

Schmidt

Romano Dal Zovo

El Maestro de la Casa/Dumas

Riccardo Fassi

 

 

 

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